martes, 28 de septiembre de 2010

Un Granaino en el extranjero II


Bueno, vamos actualizando el blog que lo tengo muy abandonado. Apenas puedo escribir porque entre unas cosas y otras estoy casi todo el día fuera (y con la casa sin barrer y llena de pelusas XDD).

Las cosas me van más o menos bien, no me puedo quejar mucho. El curso de Java con los compañeros de trabajo ya se acabó y ahora toca currar de verdad. Echo de menos a mis compañeros porque el día a día hace mucho y las pequeñas bromas en clase o en los desayunos animan mucho.

Ahora trabajo en el Ministerio con otros compañeros nuevos (y con José que le ha tocado venirse aquí también conmigo). El ambiente no es el mismo porque estamos trabajando los compañeros de Everis, los del Ministerio y los de otras empresas que también están haciendo cosas por aquí. Ahora mismo estoy en un despacho como para un jefe o director de algo, pero con otros cuatro compañeros más (casi hay que darse de tortas por la mesa).

Hablemos de mi zulo. Estoy pensando en dejarlo. Mis “adorables vecinos” (o eso es lo que pienso yo) hacen más ruido del que esperaba y las paredes son bastante finas. Soy capaz de escuchar cómo se afeita uno de ellos por las mañanas y eso que lo hace con cuchilla. También oigo de vez en cuando ruidos extraños muy parecidos a los de mi cama cuando me doy la vuelta en ella y ya el remate es el ruido del agua de las tuberías por las duchas o por fregoteo-guisoteo. Los apartamentos esos son una trampa mortal donde pierdo la cobertura del móvil, apenas cojo la wi-fi del bloque y donde amablemente te puedes encontrar con una invitación a desayunar de tu vecino con la puerta abierta cuando sales a trabajar. Vamos que voy a estar saliendo de ahí ya mismo.

Echo de menos mucho a mi peque y eso que se fue el lunes por la mañana. Cuando volví a casa la encontré más vacía de lo normal. A parte de porque se haya llevado mi sudadera y algunas (no todas) de sus cosas, porque me falta su presencia, su sonrisa al llegar a casa, sus besos y abrazos. Los días que estuvo aquí fueron muy felices. Los dos tomando sopita por la noche como dos abuelillos, o dándonos pateos por la Warner viendo los espectáculos y viendo a Batman. Lo malo es que se puso malita y me sabe mal. Pero no te preocupes cariño que seguro que con las pastillacas que te di, te pondrás bien enseguida, jeje.

Os seguiré informando.

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